Epílogo: Jessie y Jack
Aviso importante: si no has leído el resto de libros e incluso este número 8, este epílogo es un spoiler total.
Así que bajo tu criterio te invito a leerlo o no leerlo.
¡Gracias por visitarme!
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—Jack, Jack —grita Destiny mientras corre hacia la cuadra donde estoy cepillando a Starfire. Son las seis de la mañana. Me vuelvo como si nos atacasen y ella me abraza, casi llorando.
—¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —pregunto alarmado.
—No me siento bien, no quiero ir a clase. Mamá ha dicho que ya… debería. Quiere que vaya hoy.
—Venga, una bruja tan poderosa como tú, no me digas que tienes miedo.
—Miedo a hacerles daño, Jack.
La cojo de los hombros y la miro a los ojos, agachándome. Ella está muy seria, con ojeras. Sé que en las Navidades se lo pasó bien mientras estábamos en familia, pero conforme se acercaba el día en que tenía que volver, empezó a ponerse nerviosa, por ello, mamá decidió aplazarlo hasta finales de enero.
—Eres una bruja poderosa, sí, pero no eres mala persona, ni vas a hacer daño a nadie. Lo sé, porque eres mi hermana y la hija de dos de los mejores seres que existen en este mundo.
—¿Y si me pasa algo? ¿Y si resulta que soy como Caín Mordaine y deseo hacer daño?
—En ese caso, si tuvieras uno de esos pensamientos, acuérdate de lo mucho que te quiere tu familia, de Carol, de Logan, de todos nosotros. Todos tenemos una herencia genética, pero no nos define. Nosotros decidimos quién queremos ser.
Ella asiente y tras un abrazo, se va tranquila hacia casa, no sin antes saludar a las yeguas. Jessie se la cruza por el camino y me mira, con una pregunta.
—Miedo al cole. Después de todo lo que ha pasado…
—Sí, no me extraña. ¿Por qué una niña tan pequeña debe llevar una carga tan pesada?
—Tenemos una familia muy singular. ¿Vamos al lago?
—Claro. Te ganaré.
Se echa a reír y monta de un salto en su yegua, sale corriendo y asusta a Starfire. Me cuesta unos segundos calmarla, que aprovecha para tomar ventaja. Me subo en mi pequeña y salgo cabalgando detrás de mi amor.
Llevo días pensando en que querría… pedirle que se casara conmigo, pero nunca encuentro la ocasión. Además, incluso aunque hemos compartido nuestra información genética con los lobos donde se demuestra que no somos hermanos de sangre, hay quien nos mira con suspicacia. Una boda casi sería un sacrilegio.
Alcanzo a Jessie y ella ríe a carcajadas. Hay un rastro de nieve en el camino y es posible que vuelva a caer otra vez. Llega al lago y desmonta, satisfecha por haberme ganado… por segundos.
—Ja, no me ganarás —dice riéndose. Desmonto despacio, decidido a darle el beso que se merece. Ella se aparta hacia el tronco de un árbol y se apoya en él, abriendo la boca, que atrapo con ganas, como si hiciera años que no nos besábamos.
Bajo por su cuello y ella se retuerce, jadeando y me aparta con suavidad.
—Escucha, Jack, escúchame —dice con el rostro un poco serio. Noto la tensión y me aparto al momento.
—¿Ocurre algo?
—Sé que es muy pronto, pero creo que ha pasado algo.
—No me dejes así, Jess —digo y tengo un sudor frío. Ella me mira y sonríe un poquito.
—No he tenido menstruación este mes, Jack.
—¿Y eso es malo? —digo sin pensar—. ¿Estas enferma? ¿Vamos al médico?¿Se lo has dicho a mi madre?
—No, no, tranquilo. Primero se tiene que enterar el padre de la criatura.
—¿Qué? ¿Qué? —digo. No sé si me creo lo que me está diciendo.
—Siempre pensé que serías un buen padre, no hay que ver cómo tratas a tus hermanas. Por eso, ahora, deberás ensayar con el nuestro. Yo no pensé que sería tan pronto….
—¿Estás embarazada, Jess? —digo y las manos me tiemblan.
—Creo que sí. ¿No te… ilusiona?
—¡Joder! ¡Claro, por supuesto! O sea, no me lo esperaba… ¡Joder! Cuando se entere tu padre… mi madre… nuestros hermanos. Va a ser…
—Esperaremos a decirlo, solo tengo una falta, o sea, podría no ser nada.
—¿Te has hecho algún tipo de test?
—No, lo compré, pero esperaba hacerlo contigo. Me hace muchísima ilusión, Jack. Y a la vez estoy muerta de miedo.
—Serás una madre maravillosa, ya lo verás.
—Supongo… ¿Volvemos a nuestra casa?
Nos montamos en el caballo y salimos, más despacio hacia el bungalow. La verdad es que estoy en shock. Tal vez debería haberle comprado ya el anillo. Mañana mismo iré a por él.
Dejamos a las yeguas en los establos y nos vamos deprisa hacia nuestra casa. Ella va al baño y saca el test. Me mira, nerviosa y me hace salir del baño. Luego, ella lo hace con el test en la mano y lo deja en la mesa, sobre la cajita, como si quemara.
Esperamos unos minutos, nerviosos, en tensión. Y cuando pasa el test, no sale la marca que debería salir. Levanto la cabeza y la miro. Ella tiene los ojos llorosos.
—Escucha, Jess. Habrá otro momento. Seguro que tenemos unos cuantos bebés y…
—Sí, sí tranquilo. Solo estaba…
La abrazo porque está triste y nos sentamos en el sofá, apoya la cabeza en mi hombro y le tomo de la mano.
—Tal vez nos deberíamos casar antes, Jess. ¿Qué te parece?
Ella levanta la mirada asombrada.
—¿Me estás pidiendo que me case contigo?
—Bueno, no he preparado nada, lo siento.
Logro que sonría un poco al ver mi apuro.
—No tenemos ninguna prisa, un día o un año de estos. Solo… disfrutemos, ¿de acuerdo?
—Te amo, Jess.
—Y yo, Jack.
La abrazo y ella suspira triste. Me juro a mí mismo que algún día tendremos no uno, sino varios bebés, y seremos tan felices como nuestros padres.
Y espero que la vida no se nos complique…
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No te preocupes, querida lectora, en el libro de Destiny que saldrá… en algún momento, arreglaré su relación y les daré alguna alegría. Pero al final, los libros que escribo son como la vida misma, no siempre pueden acabar al 100% bien. Al menos temporalmente.
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